
¿Cómo saber cuando uno ya ha crecido? ¿Cómo saber que la niñita que jugaba con el carrucel mandado por la abuelita desde Francia, ya era un recuerdo? ¿Cómo saber que ahora soy una mujer, o sigo siendo aquella niña inocente y soñadora?
Mi mamá diría que sigo siendo la niñita de sus ojos... que aún me ve como si tuviera quince años, que necesito cuidados y preocupación casi extrema. Pero me miro al espejo y no sé lo que veo, si lo que los demás quieren ver de mi, o lo que realmente soy. Es que será que nunca seremos plenamente nosotros, será que la imagen que se construye el resto de nosotros es distinta a la que vemos en el espejo. Es, por ejemplo, lo que me pasa cuando escuché una grabación con mi voz... ¿esa era yo?, lo que escucho cuando hablo no es lo que escuché esa vez que escuche una grabación... Entonces no sería raro que lo que veo en el espejo no sea lo que realmente soy. Suena bastante descabellado pensar así, pero ...¿por qué no?.
Una vez, cuando iba en tercero medio, en clases de filosofía, la profesora (excelente amiga), planteó el tema de que si quizás todo lo que conocíamos como realidad no era más que el sueño de otro ente.... que tal si todo lo que vivimos no es más que un sueño.... Aún, depués de cuatro años, me sigue dando vueltas a la cabeza esa premisa. Utópica, ¿pero quién dijo que la vida no era un poquito utópica?
Quizás siga siendo eternamente una niña, esa que le encanta peliar jejeje, que siempre tiene la razón, que es gruñona cuando quiere y muy tierna cuando lo amerita la situación. Tal vez los años vayan dejando atrás esas cualidades de niña, quizás la sabiduría de la vida me quite el goce de sonreirle a la vida, sonreirle a las cosas simples.... Ojalá que la sabiduría llegue en el momento en que todo, todo... esté en su lugar.

